Lo que debería saber sobre esta enfermedad...

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Si una persona tiene diabetes, su cuerpo no cuenta con la capacidad de utilizar de manera correcta los alimentos, produciéndose elevadas concentraciones de glucosa (azúcar) en la sangre (hiperglicemia). Hay dos tipos de diabetes: I y II.

La diabetes tipo I resulta cuando el páncreas deja de producir la hormona insulina, responsable por la utilización de glucosa en los tejidos. Todas las personas con diabetes tipo I (antes llamada diabetes juvenil porque en la mayoría de los casos aparece antes de los 30 años de edad) deben aplicarse inyecciones de insulina para sustituir la faltante. La diabetes tipo I comprende aproximadamente el 10% de la población diabética. Este tipo de diabetes puede ser causado por factores genéticos o étnicos que causan susceptibilidad (la población latinoamericana presenta una elevada presencia de diabetes!); por defectos en la función de las células beta del páncreas; por una acción disminuida de la insulina en los tejidos sensibles a ella (resistencia a la insulina), que incluye los músculos esqueléticos, el hígado y el tejido adiposo.

La diabetes tipo II es la más común. A pesar de que este tipo también se debe a un trastorno del metabolismo, es probable que existan diversas clases de mal funcionamiento. Puede ser que el páncreas no produzca suficiente insulina, que el hígado genere demasiada glucosa y/o que las células donde trabaja la insulina no la reciban. El resultado de cualquiera o de todos estos procesos es la elevada concentración de azúcar en la sangre. Aproximadamente el 90% de los diabéticos son del tipo II. Generalmente estas personas no dependen de las inyecciones de insulina, y se observa este tipo con mayor frecuencia en mayores de 40 años. Muchas veces está relacionado con la obesidad.

Signos y síntomas de advertencia de la diabetes:


-          Demasiada sed

-          Deseo de orinar con frecuencia

-          Pérdida inexplicable de peso

-          Vista borrosa

-          Fatiga o debilidad

-          Hormigueo o entumecimiento de manos o pies

-          Infecciones frecuentes en la piel, las encías, la vejiga o la vagina.

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Examen de sangre:

Muchas personas se enteran de sus elevados niveles de glucosa a través de un examen rutinario de sangre. Los diabéticos deben realizarse estos exámenes con frecuencia, para esto hoy existen métodos fáciles que el mismo paciente puede aplicar. Se puede determinar la glucosa en la orina, pero más confiable es el examen de sangre. Para determinar el nivel de glucosa en la sangre hay diferentes tipos de exámenes, entre ellos destacan el examen de sangre en ayunas (valores normales entre 60 y 100 mg/dL) y la prueba de tolerancia a la glucosa oral (para la cual se administra una solución de glucosa y se toman varias muestras en un determinado lapso de tiempo). Hay medicamentos que influyen en la interpretación de los resultados y pueden dar falsos positivos o negativos. Antes de tomarse un examen el paciente debe avisar sobre los medicamentos que está consumiendo.

¿Qué hacer en caso de un examen positivo?

El tratamiento de la diabetes tipo II consiste principalmente en una dieta alimenticia adecuada, es recomendable pasar consulta con un dietista para obtener datos sobre una alimentación balanceada, baja en carbohidratos y grasas. Es importante reducir o eliminar el consumo de alcohol y tabaco. El ejercicio físico moderado es un importante factor para mejorar la situación.

En muchos casos, estas medidas aplicadas de forma consciente son suficientes para normalizar los niveles de glucosa. En otros casos, es necesario ayudar con medicamentos de origen sintético o natural.

La diabetes forma parte del llamado síndrome metabólico, expresando este término que no es una enfermedad aislada de un órgano sino que influye y está relacionada con trastornos en muchos procesos metabólicos. Se puede mencionar como ejemplo las alteraciones en el balance de las grasas, encontrándose con frecuencia niveles elevados de triglicéridos y colesterol en la sangre.

Las complicaciones de la diabetes se manifiestan sobre todo a nivel de los vasos sanguíneos (enfermedad cardiovascular) y de los nervios (neuropatía diabética), pudiéndose producir los siguientes problemas:

-          Hipertensión arterial (presión alta)

-         Peligro de infartos - ¡la incidencia de mortalidad cardiovascular en diabéticos sin antecedentes previos vasculares es igual que la incidencia en pacientes no diabéticos con historia de infarto previo!

-         Vasculopatía periférica (causante del pie diabético): la alteración del flujo sanguíneo en los miembros inferiores disminuye las reacciones de defensa contra las bacterias y hongos, las infecciones se pueden complicar, la cicatrización es difícil; la falta de oxígeno puede producir la muerte de tejidos = gangrenas. Este problema se presenta en el 8% de los diabéticos recientemente diagnosticados y hasta en el 50% de los de más de 20 años de evolución de la diabetes.

-          En el aparato digestivo puede producirse retraso en la evacuación gástrica, diarreas, constipación o incontinencia fecal.

-         En el aparato genitourinario la diabetes puede causar en el hombre impotencia sexual y eyaculación disminuida, en ambos sexos problemas neuronales de la vejiga.

-         La diabetes es la causa más común de insuficiencia renal crónica terminal. Al diagnóstico de la diabetes el 5 – 20 % ya tiene afecciones de los riñones.

-         La retinopatía diabética es un problema muy común en los pacientes; esta enfermedad puede llevar a la ceguera.

Observando todas estas complicaciones, se hace evidente la importancia de tomar consciencia de la severidad de esta enfermedad y de la necesidad de controlar o tratar la diabetes.


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