EL BÁLSAMO DE EL SALVADOR

El Bálsamo de El Salvador, también conocido como Bálsamo de Perú, es obtenido del árbol nativo de Centroamérica Myroxylon balsamum var. pereirae. En El Salvador, se encuentra principalmente en la Cordillera del Bálsamo, único lugar donde desde los tiempos precolombinos se conoce la forma de extraer su resina muy apreciada en la medicina.


Habiendo sido exportado desde los primeros tiempos de la colonización, el bálsamo pronto se convirtió en un producto esencial de la medicina europea, y allí se realizaron numerosos estudios científicos sobre sus propiedades terapéuticas, siendo este producto uno de los pocos provenientes de la medicina tradicional centroamericana que cuentan con tan extensas investigaciones.                                                                                     

Historia

Como ya se mencionó, el uso del bálsamo y su proceso de extracción artesanal se conoce desde los tiempos precolombinos. Los exploradores españoles a falta de encontrar en la región suficiente cantidad de oro, su principal objetivo de interés, buscaron por otros productos de alto valor comercial. Y lo encontraron en el bálsamo, que por sus excelentes propiedades antisépticas y cicatrizantes era un producto prometedor para la exportación. De hecho, la aceptación fue muy bueno y se convirtió en un apreciado componente de la materia médica europea y en un producto de exportación de elevado valor. En cuanto al origen del nombre “Bálsamo de Perú” con el que conoce en Europa y ahora también en otros países, existen diferentes teorías.   Un hecho es que en Perú no crece esta variedad del árbol Myroxylon, y tampoco se conocía la forma de obtención de la resina. Se cuenta con una información de que la primera vez que se embarcó para su exportación, fue llevado primero a Perú, desde allí llegó a España. Hay que tomar en cuenta que no existía el Canal de Panamá, y una ruta de los barcos era por el océano pacífico, pasando por el cono sur al atlántico. Otra versión es que debido a los frecuentes ataques de los piratas a los barcos que transportaban carga de valor, se le puso este nombre para despistar a los piratas.

Cuando se introdujo el cultivo de café en Centroamérica, los árboles de bálsamo que son de una altura considerable, se usaron como sombra para los cafetos en la zona de la Cordillera del Bálsamo. Aparte de la sombra, los árboles de bálsamo por pertenecer a la familia botánica de las Leguminosas (Fabaceae), enriquecieron el suelo con nitrógeno, característica importante de los representantes de esta familia, sirviendo el nitrógeno para la fertilización del café. Por otro lado, las limpiezas en los cultivos de café mantuvieron más despejados a los árboles de bálsamo, lo que favoreció el desarrollo y la explotación de éstos. De ahí viene la combinación de los dos cultivos, aprovechando ambos productos para su comercialización.

La exportación del bálsamo y su alto valor comercial siguió hasta los principios del siglo XX, siendo los principales países compradores Alemania e Inglaterra, más adelante también los Estados Unidos de América; sin embargo, durante la Primera Guerra Mundial la exportación a Europa se complicó debido a la inseguridad durante la travesía marítima. Adicionalmente, el descubrimiento del antibiótico penicilina le restó importancia al bálsamo como antiinfeccioso. En los años veinte del siglo XX la profunda crisis económica mundial afectó a las exportaciones en general, incluyendo la del bálsamo.

El Bálsamo de Perú siguió en las farmacopeas (libros oficiales de materias primas utilizadas en la elaboración de medicamentos) de Alemania e Inglaterra, así como de los Estados Unidos de América, hasta nuestros días. Sin embargo, nunca más llegó a tener la misma importancia en la terapia como antes.  

La reducción de los volúmenes de compra afectó considerablemente a la población involucrada en la explotación del bálsamo, enfrentándose ahora a una situación económica difícil, y muchos balsameros decidieron mejor ya no dedicarse a esta actividad. Recientemente hay iniciativas de reactivar la extracción del bálsamo, y con la ayuda de organizaciones no gubernamentales se está trabajando en la diversificación de productos elaborados con el bálsamo y sus subproductos, como son velas aromáticas, inciensos y algunos cosméticos. También se está tratando de atraer a turistas nacionales, para que conozcan el proceso de extracción y las virtudes del bálsamo, y para que compren los productos artesanales elaborados en la zona. Lastimosamente, a pesar de ser un producto de tanta importancia histórica y de poseer tanto valor medicinal, gran parte de la población salvadoreña no conoce más que el nombre del bálsamo…

Proceso de extracción

El proceso de extracción hoy en día sigue siendo artesanal.  

Para comprender este proceso, es necesario saber que el bálsamo es una oleorresina (resina aromática) que el árbol produce cuando está herido, y que le sirve para cicatrizar la parte dañada y al mismo tiempo protegerlo contra la infección con bacterias, hongos y otros microorganismos que tienen fácil ingreso a través de las heridas.

Paso 1: Se eligen los árboles más idóneos, es decir árboles de 20-30 años, con diámetros de las ramas o del tronco con un mínimo de 12- 15 centímetros.

Paso 2: Alrededor del tronco del árbol y a una distancia prudente se le hacen algunas incisiones (“ventanas”) con machete corto. Estas incisiones deben tener un ancho de 15-20 centímetros y un largo variable de 25 a 90 centímetros. Éstas pueden estar ubicadas a cualquier altura del fuste o ramas que estén sanos y al alcance del balsamero.

Paso 3: Se aplica calor sobre la corteza de las heridas por medio de “tizones” de leña por uno o dos días, lo que estimula de manera óptima la exudación de la oleorresina.

Paso 4: Una vez descubiertas y aseadas las heridas se cubren con pañales, fijándose con amarres apropiados y se dejan allí para absorber la resina.

Paso 5: A continuación debe separarse la resina de los pañales. Esta operación comienza sometiendo los pañales a cocimiento en un recipiente y luego colocándolos en una prensa de acero o de madera (“torcedera” o “matata”, como comúnmente le llaman los balsameros), para comenzar la extracción. El líquido así extraído todavía se presenta mezclado con agua, por lo cual es necesario dejarlo decantar (separar el agua sobrenadante cuidadosamente de la oleorresina que tiene una mayor densidad – es más “pesada” - y que no es miscible con el agua).  Con esta práctica se obtiene un bálsamo crudo llamado “bálsamo de pañal”, el cual es el más fino y de mayor contenido de cinameína (sustancia responsable del efecto antiséptico).

Paso 6: El proceso de purificación empieza calentando el bálsamo hasta que suban todas las impurezas, luego se deja enfriar y se envasa en recipientes.

Todo el proceso dura aproximadamente un mes, debido a que los procedimientos en el árbol requieren de un tiempo de reposo en el cual sale la oleorresina del árbol.

Es muy importante que se respete el tamaño y la distancia entre sí de las “ventanas”, ya que el agua y los minerales que el árbol absorbe con las raíces y que debe llegar a las partes superiores del árbol, se transportan a través de la corteza, y un daño más extenso de ésta puede provocar serios daños al árbol e incluso su muerte.

Así mismo los balsameros respetan el reposo de los árboles para que sobre las heridas se pueda formar una corteza secundaria.

Un árbol de bálsamo aprovechado de la forma adecuada, puede llegar a producir por 30 ó 40 años.

Subproductos:

Bálsamo de corteza:

Después de retirar los pañales de los árboles, se forma una capa dura de oleorresina sobre la herida del árbol. Dos semanas después del primer aprovechamiento se raspa esta capa, luego se somete a un proceso similar al arriba descrito. Este bálsamo contiene más impurezas y menos cinameína que el bálsamo de pañal.

Balsamito:

Las semillas del bálsamo se utilizan tradicionalmente en forma de un extracto hidroalcohólico (tintura) llamado “balsamito”, que tiene propiedades digestivas. Este producto todavía se puede encontrar a la venta en muchas farmacias, principalmente en el interior del país.

Estoraque:

Se trata de los pedazos de corteza que quedan después de la obtención del “bálsamo de corteza”. El estoraque todavía contiene abundantes componentes aromáticos que se liberan cuando se quema, generalmente colocándolo sobre carbón encendido. El humo que se produce, es repelente de mosquitos y zancudos. Recientemente se aprovecha esta propiedad en velas aromáticas, inciensos y cremas repelentes.

Propiedades medicinales del bálsamo

El principal efecto del bálsamo es el antimicrobiano sobre bacterias y hongos. Además es un excelente cicatrizante y antiinflamatorio. También posee propiedades antiescabióticas que se aprovechan para combatir la sarna.

Se utiliza externamente en heridas, quemaduras menores, grietas, picaduras de insectos e infecciones bacterianas de la piel, así como (con mucho éxito) en los hongos de la piel, principalmente los de los pies, conocidos como pie de atleta. En las úlceras de difícil sanación, como suelen ocurrir en los pacientes diabéticos, se han observado resultados espectaculares con la aplicación del bálsamo. También es utilizado en la prevención y el tratamiento de llagas por decúbito, es decir, en las zonas de presión (espalda o nalgas) en pacientes que se encuentran inmovilizados en la cama en una determinada posición.

Se menciona su uso también en hemorroides y otras afectaciones anales.

Responsable por estos efectos es la cinameína, una sustancia compuesta por diferentes componentes aromáticos. Por tanto, el control de calidad del bálsamo incluye la cuantificación de cinameína, y el valor de ésta determina su calidad.

Aparte de los usos arriba mencionados, no debe faltar la importancia del bálsamo en el tratamiento de las infecciones de las vías respiratorias. En estos casos actúa como agente antibacteriano, expectorante (facilitando la expulsión de flema a través de la tos) y antiinflamatorio. Para la acción expectorante no es la cinameína la sustancia responsable sino los componentes de la resina. Las preparaciones utilizadas son jarabes o tinturas; también se aplica en inhalaciones, colocando una pequeña cantidad en agua hirviendo e inhalando los vapores.

Una aplicación muy interesante se ha encontrado en la odontología, como antiséptico, antiinflamatorio y cicatrizante en el tratamiento de infecciones bucales o de las encías y en las endodoncias. En el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) se cuenta con experiencias impresionantes acumuladas en más de 20 años del uso en ciertas cirugías máxilo-faciales. 

Después de la intervención se coloca una gaza empapada de bálsamo en la cavidad nasal que representa un espacio considerable, para ser retirada después de algunos días. Los resultados son la ausencia de infección y una excelente cicatrización.

En la medicina veterinaria se aprecia el efecto antiséptico y cicatrizante del bálsamo, utilizándolo en heridas, mordidas e infecciones de la piel. También se utiliza como acaricida, actuando el bálsamo tanto sobre los parásitos adultos como sobre sus huevos.

Precauciones

Se ha detectado que existen personas alérgicas a los componentes aromáticos del bálsamo.  Personas que presentan alergias contra perfumes o ciertos cosméticos, deberán tener mayor cuidado con el uso del bálsamo. Se recomienda a estas personas realizarse una prueba con la aplicación de una pequeña cantidad de bálsamo en un área de piel delicada como el lado interno del brazo o en el cuello, durante 5 días seguidos, observando si se presenta algún tipo de reacción.

Se recomienda evitar la exposición al sol de las áreas tratadas con bálsamo, debido a que posiblemente aumente la sensibilidad de la piel contra los rayos solares.

Nota: Algunas partes de la información se han tomado del libro “Bálsamo de El Salvador: Tradición y alternativa sostenible” de M. Alessandrello y J. Mardoqueo González, INTERVIDA El Salvador, 2005



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